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LO NECESARIO DENTRO DE UN TRATAMIENTO.

Cuando consideramos el iniciar un análisis personal, posiblemente sean más los elementos de crítica que encontramos en los comentarios de nuestro rededor que los aspectos positivos. Sin embargo, dichas críticas están basadas en supuestos sociales que consideran a la <<locura>> como un estigma del que hay que escapar pero que si nos detenemos a pensar con detenimiento este punto, tendremos que considerar que el concepto de <<salud mental>> no existe y con esto estamos sosteniendo que todos los seres humanos, en mayor o en menor medida, tendrán conflictos con su vida emocional puesto que ninguno es infalible. No obstante, el ser humano puede ser incansable en su búsqueda de paliativos para mitigar o, incluso para evitar confrontar el dolor pese a que éste lo acompañe de por vida.
Lo necesario dentro de un tratamiento también es considerar todas las dimensiones y áreas de vida (individual, profesional, académica, de pareja, familiar, etc) de un sujeto, en donde el paciente pueda reconocer que él es quien tiene la solución y que junto con el analista pueda descubrir los puntos donde termina por empantanarse en su desarrollo personal. En otras palabras, al considerar el mayor número de elementos jugados en cada problemática puedan paciente y analista hacer un verdadero <<trabajo en equipo>> para dar una cabal solución a los problemas emocionales que le aquejan.
La diferencia radica entonces en la posibilidad de hacerse uno mismo responsable, es decir hacerse cargo de las propias conductas jugadas en el monto del dolor emocional del cual nos quejamos. En realidad, no le corresponde a nadie en el exterior <<solucionarnos>> nuestro mundo para erradicar de él, por ejemplo lo que nos deprime, nos angustia o nos lleva, una y otra vez, a romper con nuestros vínculos; el trabajo que se tiene que realizar es individual y, en otras palabras implica descifrar los nexos entre los recuerdos, que se actualizan en nuestro presente al ver la repetición de los eventos que no han sido solucionados previamente, y los afectos que les vamos depositando sin detenernos a pensar en qué es lo que verdaderamente sentimos y de dónde surgen en realidad.
Este trabajo de desmantelar las historias que nos han venido haciendo sufrir para encontrar dichos nexos y poder identificar el origen desde dónde surge nuestro padecimiento, para en un segundo momento poder darle una nueva lectura, una que le sea propia al sujeto interesado en conocer(se) a fondo, a través su propia historia en su trama inconsciente, en aquélla en la que no tenemos dominio y en el cual la voluntad no basta para dar cabal solución, requiere por el contrario a toda suposición cargada de algún juicio contra el tratamiento psicoterapéutico, de un <<toque>> de cordura.
Lo necesario para poder iniciar un tratamiento psicoanalítico es tener la curiosidad necesaria para poder preguntarse sobre los motivos que lo han llevado a padecer, la lucidez para poder crear diferentes lecturas de un suceso y poderlas contextualizar en la compleja trama que conforma nuestro mundo interno, aquél que está gobernado por las emociones y que nos conduce en muchas ocasiones a paradojas que no habíamos ni siquiera imaginado; así mismo, es importante el tener la entereza para reconocernos en el lugar en que nos encontramos y que nos provoca sufrir, pero sobre todo para confrontar nuestros mecanismos psíquicos que se esfuerzan para manejar esas verdades de nosotros mismos que nos resultan desagradables y que colaboran en crear certezas sobre de ellas que resultan aparentemente tranquilizadoras pero con un costo emocional sumamente elevado.
Por tal motivo, es indispensable el poder cuestionar dichas certezas que vamos creando sobre el propio funcionamiento, poder generar un conocimiento nuevo sobre de lo que sucede y que nos hace sufrir, lo cual está en un lenguaje oculto encerrado en los síntomas que resultan desconcertantes para el sujeto que los experimenta, por ello el trabajo implica un ir descifrando el significado y sentido de éstos. Esto nos conduce a la posibilidad de saber más sobre el tipo de relaciones que se tiende a establecer, así como a poder construir un alternativa diferente, menos costosa en lo emocional, para que pueda el paciente enfrentar sus conflictos internos sin que terminen por ser devastadores en lo sucesivo, siendo consciente de cómo se involucra en determinadas situaciones que lo conducen a la repetición de una serie de eventos ya vividos.
Así, como se expresó con antelación, se requiere de ciertas condiciones para verdaderamente iniciar un tratamiento ya que es la invitación a cuestionarnos a profundidad y es necesario con ello tolerar la frustración de ir conociendo gradualmente las causas que han motivado tal conducta, el poder hacerle frente a la incertidumbre generando nuevas preguntas sobre lo que sucede por evidentes que resulten, el que sea capaz de introspección para generar y permitirse <<pensar en voz alta>> en sesión sus fantasías, deseos, anhelos y dolor emocional que le producen.
De igual modo, es necesario puntualizar que un análisis no se traduce en <<consejos>> dados por el analista al paciente, sino en un trabajo con las emociones, con el mundo interno y sus escenarios, donde las primeras hipótesis transformados abruptamente en certezas con el paso de la vida sean desmanteladas para conocer los elementos que en verdad las conforman y, por medio de la <<conversación>> terapéutica se logre una nueva construcción, es decir una nueva lectura donde el paciente logre acceder a un mayor conocimiento y compresión de sí mismo.
 

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